El Elemento: Descubrir tu pasión lo cambia TODO

/ Julio 3, 2018/ Uncategorized

Portada: El Elemento: Descubrir tu pasión lo cambia todo.

Reseña por: Luis Octavio García

Título: “El Elemento: Descubrir tu pasión lo cambia todo”.

Título original: “The Element: How Finding Your passion Changes Everything”.

Autor: Sir Kenneth Robinson. Escritor y conferencista de origen británico, nacido en Liverpool, Inglaterra, el 4 de Marzo de 1950. Su carrera inicial se en focó en los campos del drama y el teatro en la educación, cursó estudios en la Universidad de Londres  y con el paso de los años se ha especializado en temas de educación, creatividad y las artes. Sus obras le han valido numerosos honores y reconocimientos entre los que se encuentra la recepción del rango de caballero que le fue otorgado por la Reina Elizabeth II.

Reseña

“El Elemento” es una obra de Sir Kenneth Robinson que explora el tema de la pasión en el sentido de una actividad o labor que se desempeña y por la que el sujeto siente gran interés y deseo de emprender. El elemento hace referencia a ese punto de convergencia en el que nuestros intereses se encuentran con nuestras habilidades y por consiguiente apunta hacia el descubrimiento y el desarrollo de la pasión. Sir Kenneth Robinson es puntual para aclarar que el elemento no siempre es descubierto por todos los individuos, pero que sin embargo éste es susceptible de ser revelado en cualquier momento de la vida del individuo. A veces el elemento no es lo más obvio y puede que tampoco resulte el camino más lógico desde el punto de vista del sentido común.

El autor explica que muchas veces el sistema educativo puede frenar el descubrimiento y desarrollo del elemento al encapsular a los niños bajo una forma de pensamiento estandarizada que prioriza primero el desarrollo de las ciencias duras, luego el de las humanidades y que deja en último plano a las artes. Robinson hace una exploración histórica de los sistemas educativos actuales e identifica que éstos se remontan a las necesidades generadas por la antigua revolución industrial, en éste contexto se requería mano de obra calificada que ocupara los puestos que demandaban las grandes industrias emergentes, de tal forma que se hizo necesario estandarizar ciertos procedimientos y programas de enseñanza que capacitaran a la mano de obra con las habilidades necesarias para desempeñar sus labores industriales. Actualmente el contexto ha cambiado en todos los ámbitos con los avances tecnológicos, económicos y sociales, y sin embargo la visión educativa es la misma y se limita a la capacitación. Hoy día se siguen enseñando labores repetitivas como memorizar, estudiar y la aplicación de fórmulas que se dicen universales cuando lo que se necesitaría es un sistema educativo que impulse a los individuos a generar soluciones creativas y a improvisar sobre la marcha aplicando de forma eficiente sus conocimientos.

El elemento puede surgir de cualquier cosa, de la habilidad para pararse de manos, para entonar una nota con la voz o hasta la necesidad de moverse constantemente, cosas que pueden convertirse en una carrera como gimnasta olímpico, cantante de ópera o bailarín profesional respectivamente. Robinson expone que los antiguos sistemas educativos fueron creados teniendo en mente una única idea de lo que es la inteligencia y que a inicios del siglo XX se solía creer que la inteligencia era un ámbito cuantificable en el individuo, predominaba pues la visión de que la inteligencia era una cantidad que existía en mayor o menor medida según los individuos. Robinson aclara que la inteligencia es mucho más compleja que un número y que de hecho existen múltiples inteligencias, cada una de las cuales se halla desarrollada en mayor o menor medida según la naturaleza del individuo que las ejerce, por consiguiente no se puede esperar un mismo desempeño de todos los individuos en una misma área del quehacer humano, dado que cada uno posee orientaciones distintas que lo harán destacar en diversos campos: algunos en las ciencias duras, otros en las humanidades y otros más en las artes.

“El Elemento” es una obra de fácil lectura pero no por ello menos compleja ni ambiciosa en sus propuestas. El autor se apoya en ejemplos concretos para ilustrar sus argumentos y facilitar la comprensión de lo que mediante ellos expone. A lo largo de la obra veremos como numerosas personas, entre ellos celebridades y científicos famosos, llegaron a descubrir su pasión a través de acontecimientos espontáneos, esfuerzos constantes o arduas labores de autoconocimiento. En adición a lo anterior, también hallaremos un amplio bagaje teórico y conceptual, proveniente de diversas fuentes, que el autor despliega a lo largo de la obra con el objeto de proveernos de la información suficiente para comprender las posturas teóricas sobre la inteligencia, la educación, el desarrollo humano, entre otros temas fundamentales que nos ayudarán a descubrir nuestro elemento y quizás a apoyar a otros en la búsqueda del suyo.

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